Amanece tan nublado como ayer, solo
rompe el silencio el ligero sonido de las gotas que golpean mi ventana, cierro
los ojos, respiro, contengo el aire por unos segundos y al soltarlo suplico que
salga con un poco de ti.
Siento que el frio no viene de
afuera, el frio lo emana mi cuerpo, mi corazón que se entumece, bombea por mi
cuerpo un extraño plasma, ya no es la sangre que movía mis pasiones, ya no es
el rojo que alocaba mis sentidos, es una mezcla extraña, lagrimas atoradas,
recuerdos congelados, palabras escondidas.
No ha salido el sol, no sé si es
coincidencia pero no sale desde que partiste, se escondió, y prefiero que no
salga, que traición cometiera mi piel si sintiera calor de nuevo y no fuera el
de tus manos, que hostil seria la luz que ilumine el camino que no tenga de guía
tus pasos, me avergüenzo de rogarle al viento que te traiga a mí, y te nombro
en mis silencios y te pienso en mis desvelos.