Insufrible el amor que me dejaste, me arden
las escondidas llagas que llevan tu nombre, que sangran recuerdos.
Que inconscientes los rostros que siguen
sonriendo cuando mi inmundicia pasa frente a ellos. solo yo se lo que cuesta
ocultarte...
y tu recuerdo como un duende juguetón
asomándose por las rendijas de mis lagrimales, y el ahogado dolor de aquel
feroz amor se me escapa en suspiros silenciosos.
Que inconscientes los rostros que siguen
sonriendo cuando mi alma lánguida camina por el mundo, que atrozes las palabras
dulces que de otros labios salen en direcciones contrarias.
Y me desvelo y desespero y te deseo, y me
desplomo de a poco y me consumo de a mucho.
Que inconscientes los rostros que siguen
sonriendo cuando las muertas estrellas caen sobre mi.
Y tengo mucho por sentir y tengo por decir, y
de mis resecos labios no sale mas que tu nombre verdugo, y me asfixia el aire
que trae tu aroma, y me desgarran las caricias que no son de tus manos.
El mundo sigue girando, la vida no se
detiene, que miserables se sienten los días sin tus caricias, que hastío, que
dolor...
Que inconscientes los rostros que siguen
sonriendo mientras yo me estoy muriendo
.
