El silencioso latido de tu corazón despierta súbitamente mis ansias de amarte, cada mirada tuya es un motivo para ser mejor, cada vez que tu mano sostiene la mía irradio alegría.
Y el desquiciado mundo no comprende mi exacerbado amor, no comprende el entusiasmo con que te acojo en mis brazos, y te arropo con mis sueños y se acaban mis lamentos.
Yo no intento no quererte porque tenerte es mi suerte, todo me parece exiguo, nada iguala tu cariño porque de tu aroma emana todo lo que yo deseaba.
Y aunque no notes mi ausencia tu presencia es mi entereza, me sorprendo divagando en mi utópico futuro con tu mano entre la mía enfrentándote a la vida.
Y te amo en mis silencios y te amo en mis lamentos, y te amo en mi alegría y te amo en mi apatía, y entre calles o entre mares, entre pobres o linajes…. El entorno es mi variable pero tú eres mi constante.